I ENCUENTRO ANTICAPITALISTA ANDALÚ: Construir poder popular desde la formación, la autogestión y la comunidad.
Del 9 al 11 de junio de 2023 la sierra Parapanda, en Alomartes, acogió el I Encuentro Anticapitalista Andalú, una apuesta política que nacía de una necesidad compartida: dotar a Andalucía de un espacio propio, estable y con vocación de permanencia para la formación, el debate estratégico y la construcción de comunidad militante.
Organizado desde la autogestión por la militancia de Anticapitalistas, el encuentro fue en sí mismo una práctica política: montaje, turnos, cuidados, logística, ludoteca y programación sostenidos colectivamente como demostración de que otra forma de hacer política no solo es posible, sino que ya existe.
Un programa formativo para pensar la estrategia anticapitalista en Andalucía.
El corazón del encuentro fueron los espacios de formación y debate.
El foro central “Política radical en tiempos lentos” abrió la reflexión sobre los límites del ciclo político anterior y la necesidad de recomponer herramientas militantes desde abajo, con tiempos, organización y comunidad.
Por la tarde, los talleres simultáneos:
“La comunicación como herramienta para generar contrapoder”, centrado en la batalla cultural, los discursos y las herramientas para disputar hegemonía.
“Centros sociales: experiencias de construcción revolucionaria”, donde se compartieron prácticas concretas de autoorganización y territorialización del conflicto.
Estos talleres pusieron el acento en algo fundamental: la estrategia no es solo análisis, es dotarnos de instrumentos para intervenir en la realidad.
La mesa redonda “Colectivos de mujeres en situación de precariedad” situó el feminismo en el centro del proyecto anticapitalista, abordando las nuevas formas de sindicalismo, la centralidad de los cuidados y la organización desde las condiciones materiales de vida. Porque, como se repetía en la difusión previa, si la precariedad tiene rostro de mujer, la lucha también.
El domingo, el taller “Marxismo queer” aportó herramientas para entender que transformar el mundo implica también subvertir las normas de género, repensando el marxismo desde los cuerpos, los deseos y las disidencias.
El cierre político lo puso el foro “Anticapitalismo y cuestión nacional, una mirada desde Andalucía y Cataluña”, con la participación de Eulàlia Reguant, donde se abordó la relación entre ruptura democrática, soberanía y alianzas entre pueblos, situando al sujeto andaluz en ese horizonte.
Cultura militante y convivencia: la política también se vive.
El encuentro fue también un espacio para la cultura y la construcción de vínculos.
La hora del vermú-sica con el concierto de Carmelita Dinamita convirtió la mañana del sábado en un momento de comunidad y celebración con contenido político, mientras que el concierto nocturno de Juan Carlos Herrera —con su mezcla de rock andaluz, flamenco, funk, jazz y reggae— hizo de la música una herramienta más de identidad colectiva.
Las comidas compartidas, las noches de charla y los paseos por el entorno natural reforzaron la idea central del encuentro: la comunidad militante también se construye en lo cotidiano.
Encuentro Anticapitalista Andalú con Ludoteca y cuidados: militancia sostenible.
Uno de los pilares del encuentro fue la ludoteca autogestionada, un espacio político propio para las peques: naturaleza, juegos, actividades colectivas y convivencia en un entorno privilegiado. No como servicio, sino como parte del proyecto común.
Formarse políticamente mientras tus criaturas crecen en comunidad, en contacto con la naturaleza y en un espacio de valores emancipadores, es una condición material para sostener la militancia a largo plazo.

La semilla de un espacio necesario.
Este primer Encuentro Anticapitalista Andalú no fue solo un éxito organizativo: fue la constatación de que Andalucía necesitaba un espacio así.
Un lugar donde encontrarnos, formarnos, debatir estrategia, compartir herramientas y vivir —aunque sea durante unos días— la sociedad que queremos construir.
La semilla está plantada. Y ha venido para quedarse. Hacer política no solo es posible, sino que ya existe.

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